
A partir de los encuentros de oración en la casa de los Darling, comenzó a emerger un grupo de pastores que asumió la coordinación y el liderazgo del movimiento de renovación espiritual. “Compartían juntos el ministerio de la Palabra … que proveía dirección y orientación a ese grupo de personas que empezaba a encontrar una identidad común”, señala Orville Swindoll en su libro Tiempos de restauración.
Una de las preocupaciones que surgió en la época, según las propias palabras de Swindoll fue: “La falta de edificación de la iglesia a pesar de la intensa actividad evangelística … Sabíamos que cualquier programa que dependiera de expertos y equipos costosos entorpecería el trabajo real de la iglesia … La respuesta tenía que ser simple y práctica. Tenía que ser aplicable en cualquier situación”.
«Fue así como la mentalidad pragmática de Iván Baker consideró oportuno recuperar un plan de los Navegantes que consistía en que un cristiano ganara y entrenara a otra persona en el curso de un año, y luego que los dos repitieran el proceso en los años sucesivos. El método parecía ofrecer ventajas incomparables: No requería equipos especiales, dinero ni demasiado tiempo libre. De pronto las palabras de Jesús a sus discípulos en Juan 20.21 cobraron nuevo significado: Como me envió mi Padre, así también yo os envío”, relata Swindoll.
Lecciones esenciales que implementó Iván Baker en su congregación
Iván comenzó a estudiar los evangelios, aquí compartimos, en sus propias palabras, las lecciones esenciales que descubrió en ellos: Jesús se dio a sí mismo, más que dar sermones. Jesús fue a la gente, no les pidió que vinieran y lo escucharan. Aceptó las circunstancias tal y como aparecían: a orillas del mar, en la montaña, en el pozo, en los hogares. Sus mayores pronunciamientos fueron hechos en las ocasiones más simples. Solamente buscó a aquellos que estaban hambrientos y sedientos de justicia. Hizo una selección de los discípulos. Nunca trató de mantener a aquellos que deseaban dejarlo. Más tarde, envió a los que había seleccionado, en misiones específicas. Le llevó solamente tres años formar doce apóstoles. Los discípulos estaban aparentemente sin preparación cuando los envió. Obviamente Jesús dependía de que el Espíritu Santo completara el trabajo necesario en ellos.
«De ese modo, Baker intentó implementar estos principios en su propia congregación de Isidro Casanova, sin embargo, la congregación no vio el punto y titubeó en cuanto a seguirlo. Estaban demasiado cómodos, demasiado acostumbrados a tener líderes que asumieran ellos mismos el trabajo de extensión evangelística … Iván estaba frustrado y decepcionado», señala Orville. Así que junto con su esposa Gloria, en 1968 decidieron hacer un cambio radical. Así lo relata Swindoll: «Ambos comenzarían a compartir intensamente el evangelio con sus vecinos inmediatos, ganarían a algunos para el Señor, los reunirían, los bautizarían en agua y les enseñarían la Palabra; todo esto sin informar en lo más mínimo a los hermanos de Casanova. El Señor bendijo el nuevo esfuerzo desde el comienzo. . . Los primeros convertidos fueron una pareja de vecinos, a los que se sumaron varios, y pronto había un pequeño grupo que se reunía por la mañana para orar y realizar estudios bíblicos. Los domingos se encontraban brevemente y luego salían a evangelizar».
Después de seis u ocho meses tenían un grupo estable de doce personas. Iván les sugirió el próximo paso de su plan revolucionario. Era tiempo de presentar al grupo que había formado, a la congregación de Casanova. A la hora señalada, los nuevos creyentes comenzaron a llegar. Cuando Iván los presentó como los nuevos convertidos que él y Gloria habían estado ganando en su propio barrio, la congregación quedó sorprendida y avergonzada a la vez. Al terminar uno de los ancianos se acercó a Iván y le dijo: “¡Decínos cómo hacerlo!”, ¡Fue el amanecer de un nuevo día!
El discipulado
El nuevo plan introdujo una renovación completa en sus métodos pastorales. No era suficiente ganar gente, tenían que ser formados. Cuando le preguntó al Señor cómo hacerlo, recibió con claridad la dirección: Ve y haz discípulos. Supo que debía preparar hombres para que ellos a su vez prepararan a otros.
Demasiadas reuniones
«El siguiente problema que descubrió en su congregación fue la falta de tiempo para concentrarse en hacer discípulos. ¡Había demasiadas reuniones! Esto no era un problema para el grupo de vecinos que habían evangelizado. Su crecimiento desde el principio se había basado en las relaciones mutuas más que en un programa de encuentros. Vez tras vez estaban encontrando que la estructura de la iglesia tradicional era uno de los mayores obstáculos para progresar en el discipulado», menciona Swindoll.
Durante 1968 Iván Baker y Jorge Himitian compartieron estos pensamientos y descubrimientos con el grupo de pastores, muchos paradigmas comenzarían a modificarse.


